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¿Web o Página de Facebook?

¿Web o Página de Facebook?


«No necesito una web, tengo página de Facebook» Alguna que otra vez hemos escuchado esta frase… Tener una página de empresa en una red social es fácil, requiere conocimientos básicos que todo el mundo puede adquirir rápidamente, pero… ¿es realmente lo que necesita una empresa?

Hoy en día, cuando buscamos una actividad o servicio en Internet es frecuente encontrarnos con muchas empresas que no disponen de página web, pero que por el contrario si tienen presencia en diferentes redes sociales (principalmente Facebook). ¿Puede entonces una página de Facebook sustituir a un sitio web?

La principal causa de tener una página de Facebook y no una web suele ser el coste cero que la primera supone, pero es importante tener en cuenta una serie de funcionalidades y características que definen a cada una antes de tener claro que «No necesitamos una web«.

Es necesario conocer un poco más estas dos opciones. A continuación te contamos por qué debemos tratarlas de un modo distinto, y cuáles son sus características y utilidades.

¿Quién controla mi escaparte virtual?

En la vida real, nos gusta tener el control de todos los pasos que damos para que nuestro proyecto empresarial crezca, se mueva y evolucione tal y como a nosotros nos gustaría. Por tanto, deberíamos intentar que esto suceda en la vida virtual:

Cuando disponemos de una web para explicarle al mundo a qué nos dedicamos, lo bien que lo hacemos, por qué deben elegirnos, dónde estamos, etc. poseemos una libertad de movimientos que nos permiten expresar tal y como queremos (a veces con la ayuda externa de un diseñador, programador u otro perfil profesional adecuado) lo que pretendemos transmitir de nuestro proyecto. Por ejemplo, si mis colores corporativos son el rojo y el gris, puedo basar mi diseño en ellos y crear imagen de marca durante toda la navegación del usuario en mi web. Además de esto, si tengo una web puedo controlar en cualquier momento toda la información que en ella se muestra, y tengo poder para cambiar aquello que necesito o creo oportuno en cualquier momento.

Cuando intentamos hacer esto en una página de Facebook la cosa cambia. Una vez que aceptas las condiciones de la misma para crearla cedes el control de toda la información que en ella se encuentra, y además debes ajustarte al diseño estándar de la misma. Por ejemplo, si Facebook decide cambiar el diseño de las páginas de fans variando la disposición de sus elementos, lo cambiará si lo cree adecuado, te guste o no ese cambio, puesto que se trata de su plataforma y tiene poder para decidirlo.

¿Qué tipo de información debo incluir en cada una de ellas?

Saber venderte, expresar de una forma atractiva tu proyecto y captar la atención de un usuario es una tarea difícil tanto en una web como en Facebook, pero ambas plataformas tienen usos muy marcados que les hace diferentes a la hora de tratar y mostrar la información de tu empresa.

Si vuelcas de una manera adecuada todo la información de tu negocio en una página web, esta te servirá como punto de partida para clientes y posibles clientes. Es decir, se convertirá en un punto de información inmediata al usuario para consultar tus servicios, tu ubicación, tu teléfono de contacto, etc. Pero además, será fuente de futuros clientes si tus explicaciones contienen las «palabras mágicas«.

¿Y esto último que quiere decir? Pues hablamos de las palabras clave, aquellas que introducimos al buscar en Google, aquellas que se nos ocurre introducir en el buscador cuando necesitamos o queremos algo, y que tienen que ver con la actividad de nuestro negocio. Por ejemplo, si necesito cambiarme de piso, iré al señor Google y escribiré: «alquiler de pisos en Gijón».

De esta manera, la web se convierte en un escaparate de mis productos o servicios para los clientes que te conocen y para aquellos que te conocerán.

En Facebook podemos incluir también información, pero no de la misma manera. Podemos cubrir determinados campos de información y opciones, pero si queremos además comunicar a través de imágenes, debemos hacerlo mediante publicaciones en la propia plataforma.

¿Y cuál es el inconveniente? El problema para el usuario es de operatividad, ya que tendría que avanzar a través del Timeline o a través de las imágenes de la plataforma para encontrar una determinada información. Es decir, si por ejemplo una empresa publica un día determinado sobre un producto y pasado el tiempo yo me doy cuenta que lo necesito, entro es su página de Facebook y he de ir hasta el día y la publicación donde se hablaba de ese producto. Puedo tener la suerte de encontrarlo pronto, o cansarme y desistir en mi búsqueda.

Esto no quiere decir que no sea importante publicar productos, servicios, ofertas, etc. en una página de empresa de esta red social, sino que todas ellas deberían estar apoyadas por información accesible y útil dentro de una web corporativa que  permita disponer de la información más rápidamente.

El poder de interacción

Es de vital importancia para el crecimiento profesional y empresarial conocer al cliente final, saber lo que opina del producto o servicio, resolver incidencias, dudas… Y esto es algo que difícilmente se puede conseguir al 100% a través de un sitio web. Tomar contacto con el usuario final, es por tanto una virtud de las redes sociales, por lo que en este sentido podemos afirmar desde el minuto cero que en este apartado gana por goleada la utilidad de las páginas de Facebook.

En una fan page obtenemos «me gusta«, se ofrece al usuario valorar la experiencia, comentar las publicaciones, hacer llegar quejas, sugerencias, incidencias, etc. Y ello supone acercar posturas y estrechar la línea de interacción con usuarios y posibles usuarios, ya que tendremos a vista de radiografía nuestro servicio de atención al cliente.

Es por tanto que ésta se convierte en una poderosa fuente de información que nos indicará el camino a seguir, y que debemos cuidar, ya que para lo bueno y para lo malo, todos nuestro pasos en ella serán vistos, juzgados, compartidos y comentados.

¿Y entonces? 

Cada plataforma y funcionamiento tiene sus ventajas, lo interesante es saber complementarlas para sacar el máximo partido y que el proyecto empresarial al que pertenecen se vea beneficiado.

En nuestra opinión, se debe establecer la web como punto informativo de partida, para ofrecer al cliente/usuario de internet una información accesible, atractiva, corporativa y actualizada. A su vez, esta web debe estar complementada con una presencia profesional en las redes sociales, de manera que estas permitan al usuario informarse de una manera más atractiva, inmediata y dinámica.

Enfocando las redes como un canal directo, dinámico e inmediato de comunicación con el usuario, mostraremos nuestra cara más humana consiguiendo así despertar su interés por nuestro negocio. La web corporativa conseguirá afianzar aún más nuestra imagen con el objetivo de que esos usuarios se conviertan en nuestros futuros clientes.

¡Gracias por leernos!
Olaya

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